La empatía: resistencia frente a la polarización
Cada vez que abrimos X, Instagram o TikTok parece que hay una pelea nueva montada.
Alguien ha dicho algo, otro responde indignado, se suma un hilo de insultos y, en cuestión de horas, ya hay bandos formados.
Si usted se fija, casi nunca va de entender nada: va de ganar.
Ganar likes, ganar razón, ganar aplausos de los que ya pensaban como nosotros.
En ese ambiente, la empatía suena a palabra de cursillo barato.
Pero, en realidad, es casi un acto de rebeldía. Porque empatizar en redes hoy es ir contra la corriente.
Es ver un tuit que te enciende la sangre y, en vez de ir directo al quote con ironía, preguntarte: “¿Qué hay detrás de esto? ¿Por qué alguien puede llegar a pensar así?”. No para justificarlo todo, sino para no caer en lo mismo que criticamos: deshumanizar al otro.
Los algoritmos, además, no ayudan mucho: se alimentan de lo que nos indigna, lo que nos asusta, lo que nos remueve. Si comentas mucho sobre política, te enseñan más política; si entras a cada polémica, te sirven más polémicas. Sin darnos cuenta, nos encierran en una burbuja donde casi todo el mundo piensa parecido y donde “el otro” solo aparece en forma de caricatura: el extremo, el exagerado, el idiota.
Desde ahí es muy fácil perder cualquier rastro de empatía.
Pero la empatía también se puede entrenar en redes, igual que el odio. Por ejemplo:
Cuando ves un linchamiento digital y decides no participar, aunque te caiga mal la persona que está en el punto de mira.
Cuando respondes a alguien que opina distinto sobre un tema político sin soltarle un “sois todos iguales” o un “anda, infórmate”.
Cuando, en vez de bloquear a la primera, te das una última oportunidad para entender por qué alguien ve el mundo de forma tan distinta.
La empatía no implica tragarse bulos, ni normalizar discursos de odio, ni mirar hacia otro lado ante la injusticia. Implica algo más maduro: sostener dos ideas a la vez. Que lo que alguien dice puede ser peligroso, dañino o equivocado… y, al mismo tiempo, que esa persona tiene una historia que no conoces, miedos que no ves, un entorno que la ha llevado hasta ahí. No se trata de quitar responsabilidad, sino de no borrar la humanidad de nadie.
Esto también vale para las conversaciones políticas del día a día: la comida familiar en la que acaba saliendo el tema de siempre, el grupo de WhatsApp donde alguien reenvía el vídeo que le remueve el estómago, el café con esa persona que sabe que piensa todo lo contrario a usted.
Ahí la empatía se nota cuando usted decide escuchar un poco más y humillar un poco menos, cuando elige hacer una pregunta en lugar de lanzar un ataque, cuando critica ideas sin dinamitar relaciones.
La realidad es que el odio deja marca, no solo en quien lo recibe, también en quien lo lanza. Nos endurece, nos vuelve cínicos, nos acostumbra a mirar personas y ver solo etiquetas.
La empatía, en cambio, no hace ruido, no es tendencia, no se vuelve viral. Pero sostiene algo básico: la posibilidad de seguir mirándonos a los ojos incluso cuando pensamos distinto.
En un mundo que premia la respuesta rápida, el zasca y la humillación ingeniosa, tomarse el tiempo de entender es casi contracultural. Quizá la verdadera resistencia hoy no esté en gritar más fuerte, sino en atrevernos a reflexionar un poco más al otro antes de sentenciarlo.
by Sonia Behrmann de Mare
Y Dios está en la lluvia
Hace un tiempo escribí aquí sobre una frase que se me quedó grabada después de ver una película: “Dios está en la lluvia.”
Me gustaba pensar que esa frase escondía una idea sencilla y hermosa.
Que incluso en los momentos más difíciles, incluso cuando todo parece oscuro, hay algo que sigue estando ahí. Algo que observa, que permanece, que nos recuerda que todavía existe un poco de luz en medio de todo.
Durante mucho tiempo escuché la lluvia con esa idea en la cabeza.
Pero últimamente, cuando empieza a llover, no puedo evitar pensar en otra cosa.
Porque hay lluvias que no suenan igual.
Hay lluvias que no llegan desde las nubes del cielo.
Y cuando caen, nadie sale a mirarlas por la ventana.
Hay lugares en el mundo donde la gente también mira hacia arriba cuando empieza a caer algo.
Pero no lo hace con la calma con la que miramos nosotros desde casa, escuchando el sonido suave de las gotas contra el cristal.
Allí mirar al cielo es un gesto distinto.
Es un gesto rápido.
Instintivo.
Casi animal.
Como si el cuerpo supiera antes que la mente que esa lluvia no trae agua.
En esos lugares los niños aprenden pronto a reconocer los sonidos.
Aprenden demasiado pronto.
Aprenden qué ruido anuncia peligro.
Qué ruido anuncia que hay que correr.
Qué ruido anuncia que el mundo, de repente, puede dejar de ser el mismo.
Mientras en otros sitios enseñamos a los niños a distinguir el sonido de la lluvia sobre el tejado, allí aprenden a distinguir el sonido de algo que cae… pero no debería caer nunca.
Y lo más inquietante no es solo la lluvia.
Lo más inquietante es la costumbre.
La manera en que el mundo parece acostumbrarse a ciertas tormentas.
Cómo hay lluvias que ocupan portadas durante horas…
y otras que desaparecen del mapa en cuestión de días.
Cómo existen geografías donde el dolor parece pesar menos.
Como si la lluvia, dependiendo del lugar donde cae, tuviera distinto valor.
A veces pienso que lo verdaderamente peligroso no es la tormenta.
Es la explicación.
La facilidad con la que siempre aparece alguien dispuesto a explicarla.
Alguien que convierte el ruido de la lluvia en estrategia.
Alguien que convierte el dolor en argumento.
Alguien que convierte la destrucción en una palabra técnica que suena casi razonable.
Y entonces todo parece más limpio.
Más ordenado.
Más aceptable.
Pero la lluvia no entiende de discursos.
La lluvia solo cae.
Y cuando cae donde viven personas, siempre deja lo mismo detrás.
Silencio.
Sillas vacías.
Habitaciones que ya no volverán a ser iguales.
Voces que de repente dejan de existir.
A veces vuelvo a pensar en aquella frase.
Dios está en la lluvia.
Y me pregunto qué pensará Dios cuando la lluvia no nace en el cielo.
Cuando nace en las decisiones de los hombres.
Cuando alguien, en algún lugar muy lejos de donde caerá, decide que debe empezar a llover.
Quizá la verdadera pregunta no sea dónde está Dios.
Quizá la pregunta sea dónde estamos nosotros.
Si todavía somos capaces de sentir algo cuando la lluvia cae lejos.
Si todavía somos capaces de entender que cada gota tiene una historia.
Que cada silencio tiene un nombre.
Que cada lluvia deja una ausencia.
Mientras escribo esto vuelve a llover fuera.
Una lluvia tranquila.
De esas que limpian el aire y hacen que la ciudad respire un poco mejor.
La escucho caer contra el cristal y pienso en lo extraño que sería que algún día olvidáramos la diferencia entre una lluvia y otra.
Entre la que trae vida.
Y la que la apaga.
Porque si Dios está en la lluvia, entonces cada gota debería recordarnos algo muy sencillo: que ningún cielo fue creado para aprender a parecerse a la guerra. 🌧️
by Sonia Behrmann de Mare
Cuando la curiosidad vuelve a mirar al cielo
Esta semana ha pasado algo curioso. No tanto por lo que ha ocurrido en términos reales, sino por lo que ha despertado en la conversación pública.
El 19 de febrero de 2026, Donald Trump anunció que ha ordenado al Departamento de Defensa y a otras agencias iniciar el proceso de revisión para identificar y preparar la posible desclasificación de documentos gubernamentales relacionados con OVNIs, UAP y fenómenos vinculados a la vida extraterrestre.
Es importante subrayarlo bien: no se ha producido una desclasificación inmediata, ni una revelación oficial, ni la publicación de nuevos informes. Lo que se ha ordenado es el inicio de una revisión interna con vistas a una futura desclasificación, si procede. Aun así, la reacción global ha sido intensa, casi instantánea.
El contexto también explica parte del impacto. Todo surge tras unos comentarios de Barack Obama en un podcast, donde señalaba que los extraterrestres son reales.
Trump interpretó esas palabras como algo que merecía atención y, ante el enorme interés público que genera el tema, decidió impulsar esta revisión documental. En declaraciones posteriores, incluso afirmó que no sabe si los extraterrestres son reales o no, pero que la gente tiene derecho a conocer lo que exista en los archivos gubernamentales.
A fecha de hoy mismo, 21 de febrero, la situación sigue siendo prudente y bastante clara: no hay documentos nuevos publicados ni revelaciones científicas. Solo una orden administrativa para revisar archivos clasificados relacionados con fenómenos aéreos no identificados y cuestiones asociadas.
Sin embargo, en cuestión de horas, las redes sociales, los medios y las redes sociales se llenaron de teorías, expectativas y titulares cargados de emoción. Como si la humanidad estuviera a las puertas de una respuesta definitiva.
Y ahí es donde empieza lo verdaderamente interesante...
Quizá lo más revelador de todo no sea la orden de revisión del 19 de febrero, ni los documentos que puedan o no desclasificarse en el futuro.
Quizá lo más revelador sea la reacción humana ante la posibilidad del misterio.
Con solo una noticia administrativa, el mundo entero ha vuelto a hacerse preguntas enormes. No desde el miedo, ni desde la certeza, sino desde el asombro. Ese asombro que aparece cuando pensamos en algo que nos supera, que no controlamos y que todavía no comprendemos del todo.
Puede que nunca haya una revelación definitiva.
Puede que los documentos no cambien nada esencial.
Pero eso no hace que la pregunta pierda valor.
Al contrario, la hace más humana.
Porque preguntarnos si estamos solos no es solo una cuestión científica, es también una cuestión existencial.
Nos obliga a detenernos, a relativizar nuestras preocupaciones diarias y a recordar que, más allá de nuestras rutinas, seguimos formando parte de un universo inmenso y en gran medida desconocido.
Tal vez no miramos al cielo esperando respuestas inmediatas.
Tal vez miramos al cielo porque necesitamos perspectiva.
Y en un mundo lleno de ruido, certezas rápidas y opiniones constantes, que la humanidad vuelva, aunque sea por unos días, a levantar la mirada hacia lo desconocido tiene algo profundamente significativo. No por lo que podamos descubrir fuera, sino por lo que revela dentro de nosotros.
Porque al final, más allá de documentos, titulares o decisiones políticas, lo que permanece intacto es algo sencillo y profundamente humano: la curiosidad.
Esa necesidad silenciosa de entender, de imaginar y de encontrar sentido en lo que todavía no tiene explicación. Y quizá sea precisamente esa curiosidad —y no las respuestas— la que sigue impulsándonos, una y otra vez, a mirar al cielo.
by Sonia Behrmann de Mare
La buena fe
Hay fuerzas que no se ven, pero sostienen el mundo.
No hacen ruido. No reclaman atención.
Simplemente están.
La buena fe es una de ellas.
Es esa forma de estar en la vida desde la honestidad, desde la intención limpia, desde la confianza básica en que el otro no viene a hacer daño. No porque siempre sea así, sino porque elegir lo contrario sería vivir a la defensiva, con el corazón cerrado.
La buena fe no es ingenuidad.
Es una decisión.
Decidir actuar bien incluso cuando sería más fácil desconfiar. Decidir no torcer la intención. Decidir no contaminar los gestos con cinismo. Decidir que, aunque el mundo a veces falle, uno no tiene por qué hacerlo también.
Las relaciones humanas se sostienen gracias a esa fe silenciosa. Confiamos en una palabra, en una mirada, en un gesto que no pide explicaciones. Sin buena fe, todo se vuelve sospecha, cálculo, distancia. Amar sería agotador. Convivir, imposible.
La buena fe también vive en la actitud.
En cómo respondemos.
En cómo miramos.
En cómo elegimos interpretar lo que ocurre.
Una actitud limpia no niega los errores, pero tampoco los utiliza como arma. No necesita imponerse. No busca ganar. Solo intenta ser coherente con lo que siente y con lo que es.
En el trabajo, la buena fe crea espacios donde se puede respirar. En la amistad, vínculos que no necesitan vigilancia. En el amor, la tranquilidad de no tener que protegerse todo el tiempo. Y en lo cotidiano, pequeños gestos que hacen el día más humano.
Es verdad que vivir con buena fe a veces duele. A veces decepciona. A veces uno da más de lo que recibe. Pero renunciar a ella duele más. Porque cuando dejamos de actuar desde la buena fe, algo dentro se endurece, se apaga, se vuelve más pequeño.
Quizá el mundo no se mueva solo por grandes decisiones, sino por estas elecciones íntimas que nadie aplaude: seguir actuando con buena fe, incluso cuando no es lo más fácil.
Porque al final, no somos solo lo que hacemos,
sino desde dónde lo hacemos.
by Sonia Behrmann de Mare

El poder, la ley y el juicio
La escena parece quieta, casi detenida en el tiempo. Pero no hay calma en ese silencio. Hay una tensión que se puede respirar.
Un niño está solo, rodeado de hombres adultos que no miran a un niño: sólo buscan una respuesta. No buscan la verdad, buscan una confesión que les sirva.
La pregunta que da nombre al cuadro no es inocente; es una trampa tendida con precisión. Cualquier palabra puede convertirse en una condena. Cualquier silencio, en una sospecha.
William Frederick Yeames sitúa esta escena en la Inglaterra de la Guerra Civil del siglo XVII, una época en la que las ideas políticas separaban familias y convertían los hogares en territorios frágiles. En ese contexto, incluso un niño podía ser utilizado como herramienta. No hay sangre en la pintura, pero hay algo más cruel: la exigencia de una verdad que nadie debería pedirle a un hijo.
El cuerpo del niño está tenso, demasiado recto para su edad. No se permite moverse, ni relajarse, ni llorar. Sus manos se aferran a sí mismo, como si ese gesto mínimo pudiera sostenerlo. Su mirada no es ingenua, pero tampoco es adulta. Es la mirada de alguien que entiende, demasiado pronto, que decir lo correcto no siempre significa decir la verdad.
Los hombres que lo rodean representan el poder que no duda, la ley que no escucha, el juicio que ya ha decidido. Frente a ellos, el niño encarna la inocencia acorralada, obligada a cargar con una responsabilidad imposible. El verdadero drama del cuadro no ocurre en lo que se pregunta, sino en lo que no puede decirse sin destruirlo todo.
Este es el instante exacto en el que la infancia se rompe. No de forma ruidosa, sino silenciosa. No por elección, sino por necesidad. El niño no deja de ser niño porque quiera, sino porque el mundo le exige algo que no debería exigir jamás.
Y quizá por eso esta obra sigue doliendo. Porque nos recuerda que hay silencios que no nacen del miedo, sino del amor. Que a veces callar no es traicionar la verdad, sino protegerla. El niño no elige mentir ni decir la verdad: elige cuidar. Y en ese gesto pequeño, invisible, profundamente humano, entendemos algo esencial: cuando el poder se ejerce sin justicia, la inocencia no desaparece. Se transforma. Se vuelve resistencia.
by Sonia Behrmann de Mare
El Lobo
Este fin de semana, ví un documental sobre el lobo y, casi sin darme cuenta, supe que merecía un lugar aquí, en mi blog. Porque el lobo no es solo un animal: es un símbolo. Y también, muchas veces, un gran incomprendido.
Del lobo se dicen muchas cosas. Que es fiel, que elige a su pareja y camina junto a ella durante toda la vida. Que no se aparea al azar, que conoce a los suyos, que protege a los mayores y cuida de los más pequeños. Que, cuando pierde a su compañero, el silencio lo acompaña durante mucho tiempo. Tal vez no todo sea literal, pero sí hay algo profundamente cierto: el lobo entiende la vida en comunidad, el vínculo, el respeto.
Es un animal que no actúa desde la crueldad gratuita. En una pelea, cuando uno pierde, ofrece la yugular al vencedor. Y lo más fascinante no es ese gesto, sino lo que viene después: el otro lobo no mata. Se detiene. Se alejan. Porque hay algo más importante que ganar: la continuidad de la especie, el equilibrio, la vida. No es debilidad. Es sabiduría pura.
Los lobos piensan, se comunican, planifican. Su lenguaje no es solo el aullido —que, por cierto, es único en cada individuo, como una huella dactilar sonora—, sino también las miradas, los movimientos del cuerpo, la distancia que guardan entre ellos. Un dato curioso: los lobos no aúllan a la luna, como nos han hecho creer; aúllan para localizarse, para reforzar la unión del grupo, para decir “estoy aquí”.
Y quizá por eso el lobo no se deja domesticar del todo. No obedece por sumisión, no vive para agradar. Vive siendo quien es. Libre. Íntegro. Salvaje en el mejor sentido de la palabra.
Cuando se habla de la mirada de un lobo, muchos dicen que es imposible sostenerla. Tal vez porque no hay engaño en ella. No hay máscaras. Solo presencia.
El lobo nos recuerda algo esencial que a veces olvidamos: que se puede ser fuerte sin ser cruel, valiente sin ser violento, fiel sin sentirse atrapado. Que cuidar de los nuestros no es una carga, sino un acto de amor silencioso.
Tenemos mucho que aprender de estos animales extraordinarios.
Quizá, sobre todo, a vivir con más conciencia… y con menos miedo.
by Sonia Behrmann de Mare
Un Domingo cualquiera de Diciembre
Y de pronto es diciembre otra vez. Sin previo aviso, te das cuenta de que has llegado hasta aquí, como quien sube una montaña sin darse cuenta de lo alto que ha escalado. Y miras atrás, y te reconoces con los brazos cansados, pero también con el alma distinta a la que empezó el año.
No eres la misma persona de hace unos meses. Hubo cosas que te rompieron un poco, decisiones que te dolieron, despedidas que nunca imaginaste tener que afrontar. Tuviste que recomponerte a trocitos, aprender a soltar, a confiar menos en la prisa y más en el tiempo. También hubo risas inesperadas, abrazos que sanaron y pequeños milagros escondidos en días que parecían normales.
Este año te enseñó algo, aunque todavía no sepas ponerlo en palabras. A veces toca aprender a ser fuerte, otras a ser suave. A veces la vida te pide paciencia… y a veces te empuja a atreverte. Hay años que llegan con regalos, y años que llegan con preguntas. Y hay años que simplemente vienen a limpiarnos.
Y entonces es diciembre, y sin entenderlo todo, agradeces. Agradeces lo que fue, lo que no fue y hasta lo que dolió. Agradeces lo que se quedó y lo que decidió marcharse. Agradeces lo que aprendiste, aunque no lo pediste. Porque tal vez, agradecer no es conformarse: es hacer las paces con la vida, con lo que te tocó y con lo que vendrá.
Así llegas al final. No perfecto, pero real. No intacto, pero más tú que nunca, con tu determinación intacta frente a todo.
Y eso… ya es un regalo.
by Sonia Behrmann de Mare
El mejor camino no siempre es una línea recta
A veces nos empeñamos en que todo tiene que salir tal y como lo planeamos: rápido, directo y sin liarnos por el camino. Queremos que la vida sea como ir por una autopista sin tráfico… pero ya sabes que eso casi nunca pasa.
La verdad es que muchas veces lo que parece un rodeo nos acaba llevando justo a donde necesitábamos estar. Ese atraso que te desespera ahora quizá sea lo que te dé tiempo para pensar mejor. Ese cambio inesperado que te saca de tu plan puede terminar siendo la puerta a algo que ni imaginabas. Y esas curvas que te marean a veces son las que te muestran paisajes que, en línea recta, jamás habrías visto.
Lo “perfecto” no siempre es ir directo. A veces lo mejor viene cuando nos toca improvisar, adaptarnos y aceptar que la vida no va en camino recto, sino como le da la gana. Y ahí está lo bonito: en lo que aprendemos mientras nos perdemos un poco.
Así que si tu camino no es lineal, no pasa nada. Tal vez no estás tardando: tal vez estás creciendo. Y quién sabe… igual esa vuelta inesperada termina siendo la parte más importante del viaje. 🌙✨
by Sonia Behrmann de Mare
Cuando la política huele a café frío
Hay temas que todos comentamos en voz baja, casi como si fueran secretos a gritar: la corrupción. En España, este asunto es como ese olor a café frío que queda en la cocina por la mañana. No quieres prestarle mucha atención, pero ahí está, recordándote que algo no se hace bien.
Lo curioso es que la mayoría de nosotros no pedimos milagros. Solo queremos que las cosas se hagan con sentido común. Que quien gobierna, gobierne. Que quien legisla, legisle. Que quien administra dinero público recuerde que público no significa “de nadie”, sino de todos. Parece básico, ¿no? Pues aun así, cada pocos meses volvemos a ver titulares, investigaciones, líos, favores mal contados, “no me acuerdo”, “yo no sabía”, “todo fue legal”. Y mientras tanto, la gente de a pie intenta llegar a fin de mes, pagar la hipoteca, tramitar algo sin volverse loca en una ventanilla y sobrevivir al IVA del supermercado.
Lo más cansado no es el problema en sí, sino la sensación de repetición. Esa impresión de que estamos viendo el mismo capítulo desde hace décadas, solo que con actores distintos y diálogos parecidos. La desconfianza se instala sin que te des cuenta. Te vas volviendo incrédulo, un poco cínico quizá, y te descubres diciendo frases que de niño escuchabas a tus padres: “siempre igual…”.
Pero aquí viene la parte que a veces olvidamos: España también está llena de gente decente trabajando dentro del sistema. Funcionarios que hacen más de lo que les toca, profesionales que intentan mejorar lo que pueden, personas que se dejan la piel sin salir jamás en los periódicos. No hacen ruido, no dan titulares y no llenan tertulias, pero sostienen el país día a día.
La corrupción existe, sí, y sería ingenuo ignorarla. Pero también existe otra España más silenciosa y mucho más grande: la de quienes creen en hacer bien las cosas. El problema es que el ruido siempre gana volumen. Las sombras siempre llaman más la atención que la luz.
Al final, la solución quizá no esté en esperar a que alguien de arriba venga a arreglarlo todo, como si fuera un padre responsable que llega a poner orden. Quizá empieza en lo pequeño: en exigir con serenidad, en no normalizar lo que no debería normalizarse, en votar con memoria, en ser coherentes en nuestra propia vida. Porque al final, el país también lo construimos nosotros, aunque a veces se nos olvide.
Y ojalá algún día, de verdad, dejemos de hablar de corrupción como si fuera un mueble viejo que ya no sabemos dónde poner.
Ojalá llegue un momento en que el café de la mañana huela a café fresco. A algo hecho con cariño. A algo que funciona.
Hasta entonces, al menos sigamos hablando de ello. Con honestidad, sin miedo y sin resignación.
by Sonia Behrmann de Mare
Cuando el universo nos mira: un cometa que vino de otra estrella
A veces la vida nos regala momentos que parecen pequeños, pero que en realidad nos conectan con algo inmenso.
Hace unos días, los astrónomos anunciaron que un cometa muy especial, llamado 3I/ATLAS, pasó cerca de la Tierra. Lo curioso es que no pertenece a nuestro sistema solar. Viene de otro lugar, de otra estrella, de otro tiempo.
Un visitante del espacio que ha viajado millones de años solo para cruzar, por un instante, nuestro cielo.
Quizá lo viste, o quizá no. Tal vez mientras caminabas por la noche sin mirar hacia arriba, mientras pensabas en tus cosas o en los mil pendientes del día. Pero el cometa estuvo ahí, brillando unos segundos en la oscuridad, recordándonos algo que solemos olvidar: que no estamos solos, ni desconectados, ni tan pequeños como creemos.
🌠 Mirar hacia arriba
Hay días en los que cuesta levantar la vista. El cansancio, las rutinas, las noticias que pesan.
Y, sin embargo, cada vez que lo hacemos, cuando miramos el cielo, algo dentro de nosotros se aquieta.
Es como si por un momento recordáramos que todo pasa, que somos parte de algo inmenso y, al mismo tiempo, precioso en su fragilidad.
Pensar que una roca de hielo y polvo, formada en otro rincón del universo, ha viajado millones de kilómetros para dejar su rastro fugaz sobre nuestras cabezas tiene algo profundamente poético.
Nos recuerda que la belleza no siempre está en lo que permanece, sino en lo que pasa.
🌙 El valor de los instantes
Ver un cometa es un acto de presencia.
No se trata de entender su órbita ni de saber su nombre técnico; se trata de detenerse un momento, salir al aire fresco de la noche y mirar.
Ese gesto —tan sencillo, tan humano— es una forma de agradecer estar aquí.
De reconocer que la vida, igual que el cometa, brilla un rato, y luego sigue su camino.
Quizás por eso nos conmueve tanto mirar el cielo: porque nos recuerda lo fugaz, pero también lo eterno.
Lo pequeño que somos, y al mismo tiempo, lo milagroso que resulta existir.
☄️ Un recordatorio silencioso
El cometa 3I/ATLAS no trajo respuestas, ni promesas, ni advertencias.
Solo trajo su luz.
Una luz que no entiende de fronteras ni de idiomas, y que cualquiera, en cualquier parte del mundo, puede mirar y sentir.
Y tal vez ahí está el mensaje: que no hace falta ir lejos para maravillarse, que la inspiración no siempre llega con ruido, y que mirar al cielo —aunque sea por un minuto— puede ser una forma de volver a casa.
🌌 Cierra los ojos un momento
Piensa en todo lo que ha viajado ese cometa para cruzarse con nosotros.
Piensa en los años, en la distancia, en la improbabilidad de que justo ahora, en este momento de tu vida, tú estés aquí para leer sobre él.
No es casualidad.
Es un recordatorio suave, cósmico y hermoso de que también tú estás viajando, y que aunque no siempre lo parezca, tu recorrido tiene sentido, luz y dirección.
✨ A veces, lo más grande del universo pasa justo cuando menos lo esperamos.
Solo hay que mirar hacia arriba.
by Sonia Behrmann de Mare

¿Ves ese pequeño punto azul?
Ese punto azul es nuestro hogar: la Tierra, contemplada desde la distancia infinita de Saturno.
Si nos alejáramos aún más, lo suficiente para ver nuestro diminuto Sistema Solar suspendido dentro de la inmensidad de la Vía Láctea, comprenderíamos la magnitud de nuestra pequeñez. De pronto, el ego se desmorona. Descubrimos que no somos el centro de nada, apenas una mota de polvo suspendida en un rayo de luz, una gota efímera en el océano infinito del cosmos.
Cuando muramos, no quedarán nuestros problemas… ni nosotros. Todo volverá al origen: polvo de estrellas regresando a su hogar.
Y, sin embargo, ahí reside la paradoja más hermosa: en nuestra fragilidad habita nuestra grandeza. La vida es irrepetible precisamente porque es finita. Es un milagro improbable, un acto de azar cósmico que hoy te permite estar aquí, respirando, sintiendo, existiendo.
Millones de años de evolución y casualidades se conjuraron solo para que tú fueras tú.
Por eso, da gracias por cada amanecer. Busca tu propósito, abraza tus heridas y continúa caminando. La vida no viene con un manual, pero sí con una certeza: llegamos solos, y solos partimos. Entre esos dos silencios, el sentido lo escribes tú.
by Sonia Behrmann de Maré
Enrique V - La Batalla de Azincourt del 25 de Octubre de 1415
El día en que la nobleza francesa fue vencida por campesinos con arco. Hoy, celebramos, cada 25 de Octubre el dia de San Crispín.
El joven Enrique V de Inglaterra se enfrenta a un ejército francés que lo supera tres a uno. Sus hombres están enfermos, agotados y empapados tras semanas de marcha. El enemigo confía en el poder destructor de su caballería, sin embargo, Enrique había elegido astutamente el terreno: un campo estrecho y embarrado, flanqueado por bosques. Allí el orgullo francés se convertirá en fango.
La lluvía fue la aliada de Inglaterra
Los caballeros franceses, cargados con armaduras de acero, se hundieron en el barro antes de llegar a la línea inglesa. Frente a ellos, miles de arqueros campesinos tensaron sus longbows (el arma más temida del medievo) y convirtieron el cielo en una tormenta de flechas.
Cuando el combate terminó, la flor y nata de la nobleza francesa yacía en el lodo. Habían sido derrotados por hombres sin títulos, sin linaje, pero con discilplina y precisión, con actitud de no ser vencidos.
Reflexión
Azincourt fue más que una victoria militar: fue la venganza del ingenio sobre el orgullo. Una lección eterna: el poder no siempre pertenece al más fuerte, sino al que entiende el terreno, el tiempo y la mente de su enemigo.
by Sonia Behrmann de Maré
V de Vendetta y su... "Dios está en la lluvia"...
Hace unos días, mi marido y yo recuperamos una película de hace años, V de Vendetta. Me emocioné con la película, contra todo pronóstico. Pensaba que iba a ver una película de semi ciencia ficción dónde un héroe va contra todos los "malotes" de la ciudad... algo parecido a un Batman. Pero me encontré con una película profunda en su guión y os recomiendo verla tranquilamente en el sofá de vuestro salón.
Aquí dejo algunas frases que merecen la pena... Para mi, una frase sencilla y maravillosa fue la que cita Evey en diferentes ocasiones... "Dios está en la lluvia".
"Nos dicen que recordemos la idea, no al hombre porque los hombres fallan. Los pueden atrapar, los pueden matar y olvidar. Pero 400 años después, una idea todavía puede cambiar el mundo. Yo he visto el poder de las ideas. He visto a gente matar en su nombre y morir defendiéndolas. Pero uno no puede besar una idea. No puede tocarla ni abrazarla. Las ideas no sangran, no sienten dolor. No aman. Yo no extraño una idea sino a un hombre. Un hombre que me hizo recordar el 5 de noviembre. Un hombre al que nunca olvidaré."
"El pueblo no debe temerle a su Gobierno. El Gobierno debe temerle a su pueblo."
"Con toda mi experiencia, ya no creo en coincidencias."
"Toda obra buena tiene su castigo."
"Mi padre era escritor. Te hubiera caído bien. Decía que un artista usaba mentiras para decir la verdad y un político, para taparla."
"Una cosa es cierta de todos los gobiernos: Los registros más confiables son los de los impuestos."
"El poder nuclear no significa nada si un virus puede matar toda una población dejando su riqueza intacta."
"Me miró. No con ojos. No había ojos. Pero me estaba mirando. Lo sentí."
"Recuerdo cómo empezó a cambiar el significado de las palabras. Colateral e interpretación se volvieron palabras siniestras mientras Fuego Nórdico y Lealtad se volvieron poderosas. Recuerdo cómo diferente se volvió peligroso".
"Al principio, yo también creí que era odio. El odio creó mi mundo, me aprisionó, me enseñó a comer, a respirar. Creía que me iba a morir con tanto odio en mis venas. Pero entonces pasó algo. Me pasó a mí, igual que a ti. Tu padre dijo que los artistas usan las mentiras para decir la verdad. Sí, yo creé una mentira. Pero tú la creíste y encontraste una verdad acerca de ti. Lo que era verdad en la celda lo es ahora."
"Toda acción en el universo crea una reacción igual y opuesta.- ¿Así lo ves? ¿Como una ecuación? - Me hicieron algo monstruoso.- Y crearon un monstruo."
by Sonia Behrmann de Maré

El poder de decir NO
Decir NO es un acto esencial para preservar nuestro bienestar emocional y mental.
Un ejemplo destacado de la importancia de establecer límites lo encontramos en el reconocido cantante español Alejandro Sanz. En una entrevista reciente que teneís en el video de arriba, Sanz compartió públicamente que atravesaba un periodo de profunda tristeza y agotamiento, describiendo una sensación de vacío que no identificaba ni como tristeza ni como ansiedad. Esta apertura sobre su estado emocional sorprendió a muchos y pone de manifiesto la relevancia de atender nuestra salud mental.
Sanz reflexionó sobre ese difícil momento, reconociendo que, aunque inicialmente le costó aceptar su situación, buscar ayuda profesional con una psiquiatra fue crucial para su recuperación.
La experiencia de Alejandro Sanz subraya la importancia de reconocer nuestras propias necesidades y limitaciones.
Decir NO es uno de los actos más sencillos y, paradójicamente, más difíciles que enfrentamos en nuestra vida cotidiana. Vivimos en una sociedad que muchas veces nos impulsa a complacer a los demás, a aceptar todas las invitaciones, favores y tareas que se nos presentan, aunque eso signifique dejar de lado lo que realmente queremos o necesitamos.
Decir NO no es egoísmo; es un acto de amor propio y respeto hacia nuestra salud emocional y mental. Cada vez que decimos sí cuando en realidad queremos decir no, acumulamos estrés, frustración y desgaste, sacrificando tiempo valioso para nosotros mismos o para las cosas que verdaderamente importan.
A muchas personas les cuesta decir NO porque temen decepcionar, herir o perder la aprobación de otros. Sin embargo, es importante entender que quienes realmente nos aprecian respetarán nuestros límites y decisiones. Además, al aprender a decir NO con firmeza y amabilidad, damos el ejemplo y alentamos a los demás a hacer lo mismo, generando relaciones más auténticas y saludables.
La clave está en aprender a decir NO sin culpa, de forma clara y sencilla. No es necesario justificar demasiado nuestra decisión ni buscar excusas elaboradas. Un simple "no puedo en este momento", "ahora mismo no estoy disponible" o "prefiero no comprometerme con eso" son suficientes. La claridad y la honestidad siempre son bien recibidas, aunque al principio cueste.
Recuerda que cada NO que das es un sí a tu bienestar, tu equilibrio y tu paz interior. Practica el arte de decir NO y notarás cómo tu vida se llena de mayor coherencia, tranquilidad y satisfacción personal.
by Sonia Behrmann de Maré
La Presunción de Inocencia
La presunción de inocencia es uno de los principios básicos de la justicia: toda persona es inocente hasta que se demuestre lo contrario. Sin embargo, cuando se trata de acusaciones de agresión sexual, este principio muchas veces queda en segundo plano, y el juicio social se adelanta al proceso legal. Esto puede traer consecuencias irreparables para los acusados, incluso si luego resultan ser inocentes.
El Peligro de Juzgar Antes de Tiempo
Hoy en día, con las redes sociales y los medios de comunicación, una acusación puede difundirse en cuestión de horas y marcar para siempre la vida de una persona. No se trata de ignorar ni minimizar el dolor de quienes han sufrido violencia sexual, sino de garantizar que el proceso judicial se lleve a cabo con imparcialidad. Nadie debería ser tratado como culpable sin que se haya presentado y analizado la evidencia correspondiente.
Las Consecuencias de una Acusación Falsa
Aunque la mayoría de las denuncias de agresión sexual son legítimas, existen casos donde las acusaciones no son ciertas. Cuando esto ocurre, el daño es enorme: la persona acusada puede perder su trabajo, su reputación, sus relaciones personales y hasta su libertad, aunque después se demuestre que no hizo nada. Y lo peor es que, muchas veces, limpiar un nombre es casi imposible una vez que la opinión pública ha tomado partido.
Justicia para Todos
Defender la presunción de inocencia no significa dejar de escuchar a las víctimas ni restarle importancia a la lucha contra la violencia de género. Significa que todos, sin importar el caso, tienen derecho a un juicio justo y a no ser condenados sin pruebas. La justicia debe funcionar para todos, tanto para quienes denuncian como para quienes son acusados. No se trata de elegir bandos, sino de asegurarnos de que las cosas se hagan bien.
Conclusión
Respetar la presunción de inocencia no es encubrir a culpables, es protegernos a todos de juicios apresurados y decisiones injustas. La lucha contra la violencia sexual es fundamental, pero debe ir de la mano con el respeto por los derechos de todos. Solo así podremos tener un sistema realmente justo, donde la verdad y la evidencia sean las bases de cualquier decisión.
by Sonia Behrmann de Mare
Dashrath Manjhi, el hombre que partió una montaña por amor, en la India
Dashrath Manjhi fue un humilde agricultor de un pequeño pueblo en la India llamado Gehlaur, en el estado de Bihar. Su historia es la de un hombre común que, con determinación y esfuerzo, cambió la vida de toda una comunidad sin esperar nada a cambio.
¿Qué hizo?
En 1960, su esposa resultó gravemente herida y necesitaba atención médica urgente. Sin embargo, el hospital más cercano estaba a más de 70 km de distancia debido a una gran montaña que separaba su pueblo de la ciudad. Al no poder llevarla a tiempo, su esposa falleció.
Devastado por su pérdida, Manjhi decidió que nadie más sufriría lo mismo. Con solo un martillo y un cincel, comenzó a tallar una carretera a través de la montaña con sus propias manos. Trabajó solo, durante 22 años, hasta que logró abrir un paso de 110 metros de largo y 9 metros de ancho, reduciendo el viaje al hospital de 70 km a solo 15 km.
Reconocimiento y legado
Durante años, fue considerado un loco por su comunidad, pero nunca se rindió. Con el tiempo, su hazaña fue reconocida por el gobierno de la India y la gente lo llamó "El Hombre Montaña". Gracias a su esfuerzo, el gobierno finalmente pavimentó la carretera y mejoró la infraestructura de la región.
Dashrath Manjhi falleció en 2007, pero dejó un legado de perseverancia y amor por su comunidad. Su historia nos recuerda que un solo individuo, con determinación y trabajo duro, puede cambiar la vida de muchas personas.
by Sonia Behrmann de Mare

El hilo de Ariadna: Cómo encontrar el camino en medio del caos
Entre los mitos más fascinantes de la antigua Grecia, se encuentra el de Teseo y el Minotauro, y dentro de esta historia, uno de los personajes clave es Ariadna. Su historia nos enseña que, a veces, una pequeña ayuda puede ser lo que marque la diferencia entre perderse o encontrar el camino correcto.
El rey Minos, de Creta, tenía prisionero al Minotauro, una criatura mitad hombre, mitad toro, en el centro de un laberinto del que nadie escapaba. Cada cierto tiempo, jóvenes de Atenas eran enviados como sacrificio. Teseo, decidido a acabar con la bestia, se ofreció como voluntario para entrar al laberinto, con la intención de matar al Minotauro. Pero, ¿cómo salir de un lugar donde tantos se habían perdido?
Ahí es donde entra Ariadna. Enamorada de Teseo, le dio un ovillo de hilo, con la sencilla pero poderosa idea de que lo desenrollara a medida que avanzaba por el laberinto. Así, después de derrotar al Minotauro, podría seguir el hilo de vuelta a la salida.
Este mito es más que una simple historia de aventuras. En nuestra vida, todos enfrentamos nuestros propios laberintos: decisiones complicadas, momentos de caos o confusión en los que no sabemos por dónde ir. A veces, lo que necesitamos no es una solución espectacular, sino algo tan simple como un "hilo" que nos guíe, una pequeña ayuda que nos mantenga en el camino correcto.
Como Teseo, a menudo creemos que la parte más difícil es enfrentar al "monstruo", pero en realidad, saber cómo volver a la calma, encontrar nuestro rumbo después de la tormenta, es igual de importante. El hilo de Ariadna nos recuerda que, aunque el laberinto parezca interminable, siempre hay una salida si sabemos encontrar las herramientas adecuadas y pedimos ayuda en el momento oportuno.
by Sonia Behrmann de Maré
Un viaje en el tiempo muy breve por algunos acontecimientos de la historia de España
Hoy vamos a dar un pequeño paseo por la historia de España, pero no os preocupéis, que no va a ser aburrido. Al contrario, vamos a hablar de algunos de esos momentos que marcaron un antes y un después en nuestro país, ¡y que además son cosas buenas que nos han pasado! Porque, seamos sinceros, a veces parece que la historia solo se acuerda de las batallas y los líos, pero aquí también han ocurrido cosas que merecen una sonrisa.
by Sonia de Maré

La Romanización de Hispania (218 a.C. – 476 d.C.)
Nos remontamos a la época en que los romanos pusieron sus ojos en la península ibérica. La llegada de Roma no solo trajo carreteras, acueductos y teatros (¡esos que todavía podemos disfrutar en Mérida o Segovia!), sino que también nos dejó una lengua que con el tiempo se convirtió en el español, además de leyes y costumbres que siguen influyendo en nuestra vida cotidiana. La romanización fue un proceso clave que nos conectó con el resto del mundo conocido en aquella época.

El Reino Visigodo (418-711 d.C.)
Después de la caída del Imperio Romano, llegaron los visigodos, que establecieron su propio reino en la península. Este fue un periodo crucial porque consolidó la unidad territorial de la península ibérica y sentó las bases de lo que más tarde sería España. Los visigodos también fueron los responsables de la conversión al cristianismo del reino, lo que tendría un impacto duradero en la cultura y la identidad española.

La Batalla de Covadonga (722 d.C.)
Este es un momento simbólico que muchos consideran el inicio de la Reconquista. En Covadonga, un pequeño grupo de astures liderados por Don Pelayo logró derrotar a un ejército musulmán. Aunque en su momento pudo parecer un simple enfrentamiento, con el tiempo se convirtió en un símbolo de la resistencia cristiana y el primer paso hacia la recuperación de la península. Además, dio origen al Reino de Asturias, uno de los primeros reinos cristianos en la península tras la invasión musulmana.

La Reconquista (711-1492 d.C.)
La Reconquista es una de esas etapas épicas de nuestra historia. Tras la invasión musulmana en 711, los reinos cristianos del norte comenzaron una lenta pero firme recuperación de los territorios perdidos. Fue un proceso largo y lleno de batallas, pero también de convivencia y mestizaje cultural. La Reconquista culminó en 1492 con la toma de Granada por los Reyes Católicos, uniendo finalmente toda la península bajo un solo reino. Este momento no solo marcó el fin de una era, sino también el comienzo de la España moderna.

El descubrimiento de América (1492)
Y aquí está uno de los momentos más trascendentales de la historia mundial. En 1492, Cristóbal Colón, con el apoyo de los Reyes Católicos, partió desde Palos de la Frontera en busca de una nueva ruta hacia las Indias, y terminó por descubrir un nuevo continente: América. Este evento cambió el curso de la historia, no solo para España, que se convirtió en una de las mayores potencias del mundo, sino también para todo el planeta. El descubrimiento de América abrió una era de exploración, intercambio cultural y expansión que marcó el comienzo de la era moderna.

La unión de Castilla y Aragón (1469)
Este es un acontecimiento que, aunque es más conocido por su impacto en la historia moderna, tiene raíces profundas en la Edad Media. El matrimonio de Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón en 1469 unió por primera vez bajo una misma corona a dos de los reinos más poderosos de la península. Esta unión dinástica no solo puso fin a siglos de rivalidad entre ambos reinos, sino que también sentó las bases para la unificación de España como nación.
La Guerra
La guerra ha estado presente a lo largo de toda la historia, dejando destrucción y pérdida a su paso. Detrás de cada batalla hay historias humanas que no podemos olvidar.
Piensa en una madre viendo cómo su hijo adolescente se va al frente, prometiendo regresar. Sus ojos, llenos de miedo y esperanza, rezan por su regreso, pero muchas veces esas oraciones se transforman en desolación cuando llega la noticia de que no volverá.
La guerra no solo mata, también destruye hogares y familias. Los niños pierden su infancia y crecen en medio del caos, recordando con cada disparo lo frágil que es la vida.
¿Nuestros líderes piensan en esto? Parece que no.
A pesar de todo, en la guerra también surgen actos de humanidad. Soldados que arriesgan su vida para salvar a sus compañeros, o momentos como la famosa tregua de Navidad de 1914, cuando enemigos dejaron de pelear para celebrar juntos, nos muestran que siempre hay espacio para la empatía.
Las cicatrices de la guerra no siempre se ven. Los sobrevivientes cargan con traumas que los persiguen incluso fuera del campo de batalla, y para muchos veteranos, el regreso a la vida civil es otra batalla.
La guerra nos enseña, dolorosamente, lo importante que es la paz. Nos recuerda lo que se pierde cuando las diferencias se resuelven con violencia y no con diálogo. Escuchar las historias de quienes han sufrido nos debería impulsar a construir un futuro donde la guerra no sea la respuesta.
En lugar de guerras, debemos trabajar por la reconciliación y la esperanza.
by Sonia Behrmann de Maré
La buena amistad
La amistad es uno de los pilares más importantes en la vida. Un buen amigo no solo está para los momentos felices, sino que también es ese apoyo incondicional cuando las cosas se complican.
Un buen amigo se distingue por ser leal y sincero. Esto es clave para tener una amistad basada en la confianza. Un amigo leal siempre estará ahí, apoyándote sin esperar nada a cambio y dándote su opinión honesta, sin juzgarte ni traicionar tu confianza.
La empatía también es fundamental. Un buen amigo sabe ponerse en tu lugar, entender cómo te sientes y ofrecerte consuelo cuando más lo necesitas. Esta capacidad de comprender al otro fortalece cualquier relación, creando un vínculo de apoyo y solidaridad.
Por supuesto, la honestidad y la comunicación son esenciales. Un amigo de verdad es alguien con quien puedes hablar sin miedo a ser juzgado y que, además, sabe escuchar tus preocupaciones, brindándote un espacio seguro para expresarte.
En resumen, un buen amigo es un verdadero tesoro. Su compañía nos trae alegría, consuelo y apoyo en todas las etapas de la vida.
Cuidar nuestras amistades, basadas en la lealtad, empatía, honestidad y buena comunicación, no solo mejora nuestro bienestar emocional, sino que también enriquece nuestras vidas. Al final, valorar a los buenos amigos es una inversión en relaciones que realmente importan.
by Sonia Behrmann de Maré
La corrupción del sistema: Un cáncer que amenaza el progreso
La corrupción es uno de los peores problemas que puede enfrentar una sociedad. No es solo un par de casos aislados de gente deshonesta, sino un lío que va más allá y que afecta la confianza en las instituciones, crea injusticias y frena el desarrollo.
La corrupción puede tomar muchas formas: sobornos, desvío de fondos, tráfico de influencias, y más. Estos actos no solo benefician a unos pocos, sino que también crean un ambiente donde lo legal y lo ético se vuelven flexibles. Cuando los líderes y funcionarios públicos caen en estas prácticas, el mensaje es claro: el dinero y el poder importan más que el bienestar de todos.
En lo económico, la corrupción distorsiona los mercados y ahuyenta la inversión. El dinero que debería ir a servicios públicos, infraestructuras y programas sociales acaba en manos de unos cuantos. Esto crea un círculo vicioso donde la falta de inversión pública debilita aún más las instituciones, lo que facilita que la corrupción siga creciendo.
En lo social, la corrupción destruye la confianza en las autoridades y en el sistema de justicia. Cuando la gente siente que las leyes no se aplican igual para todos, aumenta el escepticismo y la apatía. Y, como siempre, los más afectados son los más vulnerables, que ven cómo sus oportunidades de acceso a servicios básicos y a una vida digna se esfuman.
En cuanto a la democracia, la corrupción es una amenaza seria. Cuando el poder se compra y se vende, las elecciones pierden su valor y la verdadera voluntad del pueblo queda ignorada. Los líderes corruptos manipulan las instituciones para quedarse en el poder, dañando la esencia misma de la democracia.
Para combatir la corrupción, necesitamos medidas que ataquen tanto las causas como los efectos. Esto incluye leyes más fuertes, sistemas de rendición de cuentas transparentes y una cultura de ética y responsabilidad. La transparencia es clave; las instituciones deben ser abiertas, con procesos claros y accesibles para todos. Además, es vital fortalecer las agencias de control y asegurar que puedan hacer su trabajo sin interferencias.
La educación también es fundamental. Si inculcamos valores de integridad y responsabilidad desde pequeños, podemos crear una cultura que rechace la corrupción. Además, es importante que la sociedad civil se mantenga vigilante y exija cuentas a sus líderes.
La tecnología también puede ser una gran aliada. Las plataformas digitales y las herramientas de análisis de datos permiten un mejor monitoreo de las actividades gubernamentales y empresariales, y facilitan la denuncia de actos corruptos, protegiendo a quienes denuncian y asegurando que los casos se investiguen adecuadamente.
En resumen, la corrupción es un reto enorme, pero no imposible de vencer. Necesitamos el compromiso de todos los sectores de la sociedad, con transparencia y una fuerte voluntad de cambio. Si lo logramos, construiremos una sociedad más justa y próspera para todos. El camino es difícil, pero el premio es un futuro mejor para todos.
by Sonia Behrmann de Maré
La injusticia de un inocente en la cárcel
La injusticia de un individuo inocente encarcelado es un tema profundamente inquietante que despierta no solo nuestra compasión, sino también nuestro sentido de moralidad y justicia.
La cárcel, concebida como un lugar destinado a la reclusión de aquellos que han transgredido las normas sociales, paradójicamente puede convertirse en el escenario de una grave injusticia cuando un inocente se ve privado de su libertad.
En primer lugar, es esencial considerar el impacto devastador que la encarcelación injusta tiene en la vida de la persona afectada y en la sociedad en su conjunto.
El individuo inocente, separado de su familia, amigos y libertad, se enfrenta a una realidad desgarradora e incomprensible. Su integridad y dignidad se ven vilipendiadas, su confianza en el sistema judicial se resquebraja y su fe en la justicia se ve brutalmente sacudida.
Mientras tanto, la sociedad falla en su deber de proteger a sus ciudadanos y asegurar un sistema de justicia equitativo, generando un profundo malestar y desconfianza en las instituciones.
La tragedia de un inocente encarcelado también pone de manifiesto las deficiencias inherentes al sistema judicial. Los errores judiciales, ya sea por pruebas falsas, testimonios inexactos o procedimientos deficientes, ponen de relieve la fragilidad de un sistema que, si bien está diseñado para garantizar la justicia, no está exento de fallos catastróficos.
La falta de diligencia, la presunción de culpabilidad y la inequidad en el acceso a la defensa legal adecuada son solo algunas de las cuestiones que contribuyen a la injusticia de que un inocente termine tras las rejas.
Además, la historia está plagada de ejemplos desgarradores de individuos cuyas vidas han sido destrozadas por una condena injusta. Desde casos de personas encarceladas durante décadas por crímenes que no cometieron, hasta historias de inocentes ejecutados por errores judiciales, la injusticia de un inocente en la cárcel resuena como un recordatorio atroz de la fragilidad de nuestra humanidad y la vulnerabilidad de nuestros sistemas de justicia.
En última instancia, enfrentar la injusticia de un inocente en la cárcel exige un compromiso renovado con los valores fundamentales de la justicia, la equidad y la dignidad humana. Es imperativo que la sociedad se una para exigir reformas legales y judiciales que garanticen la protección de los derechos individuales, la transparencia en los procesos judiciales y la rendición de cuentas de aquellos que perpetúan la injusticia.
En conclusión, la injusticia de un inocente en la cárcel es un recordatorio escalofriante de la fragilidad de nuestra existencia y la imperfección de nuestros sistemas de justicia.
Solo a través de un compromiso colectivo con la verdad, la moralidad y la justicia podemos esperar corregir las injusticias del pasado y asegurar un futuro más justo y equitativo para todos los individuos.
by Sonia Behrmann de Maré
Queridos hijos,
El tiempo no se detiene, lo que hacéis cada día os servirá para fortaleceros en el presente o tal vez os ha enseñado a no volver a cometer errores en el futuro.
Lo cierto es que no podemos detener el día a día, sólo podemos tomar aliento y seguir adelante.
Algunas cosas del pasado han sido dificiles para todos, pero Dios tiene preparadas cosas mejores para vosotros, porque sois dos seres maravillosos.
Vivir a la expectativa de nuevas situaciones y nuevos desafíos.
A veces pienso que el tiempo pasa tan rápido, que en un abrir y cerrar de ojos crecisteis y ya, cada vez más, tomáis vuestras propias decisiones.
Reconozco que pasé mucho tiempo trabajando para poder cumplir con todas las responsabilidades. Sin embargo yo me esfuerzo en enseñaros a vivir día a día.
Tal vez me quedé corta en compartir más, en besaros más, en jugar más con vosotros, en estar allí por las ocupaciones y los quehaceres interminables.
Aún así, quiero deciros que os amo, mis oraciones son por vuestro bienestar, pido a Dios que bendiga vuestra vida, vuestros propósitos, vuestros planes en la vida, que el camino que sigáis sea el mejor, el de la excelencia, el de la verdad y la justicia.
Tal vez llegarán días difíciles de atravesar porque como os habréis dado cuenta todo no es un camino de pétalos de rosa, la vida real es para valientes como vosotros.
Dios será quien os sostenga, quien os ayude a superar cualquier prueba, quien os dará la fuerza necesaria para avanzar y seguir en este vuelo que ya habéis alzado para remontaros a nuevas alturas de bien y bendición.
Mamá
by Sonia Behrmann de Maré
¿Crear o encontrar un sentido a la vida?
La pregunta del sentido de la vida es algo que ha preocupado a la humanidad desde tiempos inmemoriales. ¿Creamos nuestro propio sentido o lo encontramos? Es una cuestión compleja que probablemente tenga diferentes respuestas para cada persona.
Yo no creo que exista un gran sentido cósmico para todos. Yo creo que solo existe el sentido que cada uno de nosotros le damos a nuestra vida.
Un sentido propio, una trama individual, un libro para cada quien. Buscar un único total y universal sentido me parece inexacto, en cambio darle un mayor sentido a mi vida me parece mejor.
Por un lado, podemos creer que creamos nuestro propio sentido. Somos seres racionales y capaces de tomar decisiones que influyen en nuestro camino y en la dirección que damos a nuestra vida. Tenemos objetivos, metas, sueños y proyectos que nos impulsan a seguir adelante, y estos son los que nos dan sentido a nuestra existencia.
Por otro lado, también es posible que encontremos el sentido de la vida a través de la conexión con algo más grande que nosotros mismos. Puede ser una creencia religiosa, una causa social, una filosofía de vida, o simplemente el hecho de sentirnos parte de algo más grande que nos da un propósito.
En mi opinión, es probable que sea una combinación de ambas cosas. La clave es encontrar ese equilibrio entre lo que creamos y lo que encontramos, y aprender a valorar ambas cosas de igual manera
Al final del día, lo importante es que encontremos algo que nos dé un sentido de propósito y nos ayude a disfrutar de la vida.
No se cual sea la razón por la cual estés aquí leyendo esto, pero espero que disfrutes tu vid, aunque sea a ratos, y consigas darle un propósito, por sencillo que te parezca. No necesitamos ser súper héroes.
by Sonia Behrmann de Maré
Así es la vida
Muchas veces en la vida pensamos y hasta decimos que nos queremos morir. Pero la vida es muy valiosa para desperdiciarla. Todos somos muy importantes.
Piensa que aunque para el mundo no seas nadie, para alguien eres el mundo.
Muchas veces pensamos que otros son perfectos, pero no hay nadie perfecto, todos somos iguales. Sólo hay gente que tiene cosas que tú no tienes, como tú tienes cosas que ellos no tienen.
Muchas veces te sientes mal por la forma en que actúas y reaccionas, pero lo que ocurre es que algunos lastimamos con más facilidad que otros. Las virtudes de los demás siempre son más visibles para ti, que las tuyas propias.
Muchas veces te desprecias, te miras al espejo y te insultas. No lo hagas, acepta tanto tu realidad como el hecho de que sólo Dios puede transformar tu vida.
Muchas veces nos desesperamos y desilusionamos, pero si todo lo que esperamos o deseamos se cumpliera, ¿dónde estarían las sorpresas?.
Muchas veces nos traicionan los que creíamos amigos. Y ahí aparecen los verdaderos amigos que nos consuelan.
Por todos esos motivos no bajes los brazos nunca.
Por todo eso vive la vida al máximo, sonríe, se feliz, disfruta de la vida y confía en Dios.
Por todo eso ama la vida, quizás no sea muy larga, pero puede ser intensa y significativa.
No hagas que tu vida sea un infierno, trata de vivir cada momento como si fuese el último.
Toma con cuidado las decisiones importantes, si te equivocas puedes derribar lo que construiste a lo largo de toda tu vida.
Nunca cambies, siempre sé tu mismo. Piensa que siempre hay gente que te va a recibir con los brazos abiertos.
Nunca creas que es tarde para volver a empezar. Nunca es tarde para realizar un sueño. No hay nada imposible para Dios.
Acuérdate siempre que en nuestro idioma existe una palabra clave para volver a empezar, PERDÓN.
“La vida es gratis, es un regalo y los regalos no hay que rechazarlos. Pero para que ese “regalo” tenga algún sentido, tienes que preguntarle a quien te la regaló, de otra manera te estarás perdiendo el verdadero significado de tu existencia”
by Sonia Behrmann de Maré
Ensayo sobre la ceguera
Novela distópica de Saramago
Es inexplicable para cualquier persona pero ha sucedido: en mitad de la calle un hombre se queda ciego de forma repentina. Se trata de el primer caso. Una epidemia de ‘ceguera blanca’ comienza a expandirse sin ningún control. Comienzan los primeros ataques de pánico en la población que necesita explicaciones a lo que está ocurriendo. La sociedad se divide, y los actos más crueles comienzan a ser completamente justificados con tal de lograr lo que todos ansían: sobrevivir.
José Saramago logra una de las obras maestras de la narración distópica. El escritor portugués define a una sociedad podrida, dividida, desencajada. La ceguera va mucho más allá de dejar de ver. Una sociedad a la que el egoísmo y el individualismo roban toda la humanidad que quedaba.
Es una novela que no hay que dejar de leer y que nos hace reflexionar profundamente.
by Sonia Behrmann de Maré
La mente es como un mar
La mente tiene sus mareas, sus corrientes, sus pensamientos, que van y vienen como las olas. Si no observas tu mente, si no tratas de preguntarte por qué llegan esos pensamientos a ti, si no tratas de observar tu comportamiento interno, es una bestia dentro de ti. Si no controlas la bestia, ella te controlará a ti.
Buda decía "Quién controla su mente controla a su peor enemigo". Pero ¿Cómo puedo controlar mi mente?.
Hay que comenzar por dejar de juzgar, de señalar, no eres el juez de la vida de nadie. Deja de creer que eres superior o inferior a los demás, la superioridad te la dará un ego que se cree el mejor y la inferioridad te la dará un ego pisoteado, que ve superioridad en los demás. Todos somos parte de la misma cosa, todos estamos funcionando aquí y ahora.
Lleva tu mente al presente el mayor tiempo posible, no dejes que ella te lleve a donde quiera, no dejes que rompa tus relaciones, no dejes que te haga pelear o discutir. Contrólala.
Saca tu mente de ti, saca todo lo negativo o incluso las distracciones; como decía Buda "Si en medio de tu meditación (estar en el presente) me aparezco en tu mente, coártame la cabeza porque ¿qué hago aquí?. Sería una ilusión para ti" y es verdad, la mente nos hace creer lo que quiere y nos lleva a donde ella quiere si no sabemos controlarla.
Entrega más de lo que hay en tu corazón y controla más a la bestia, si lo haces le ganaste a tu peor enemigo, la única persona que te puede hundir o levantar eres tú mismo.
Sí que puedes!!!
by Sonia Behrmann de Maré
"Los lugares" que no te quieren...
Y he aprendido a desaparecer de los lugares donde no era bien recibida.
Y esto no es un simple truco de magia, es sólo un ejercicio de dignidad.
Es una sensación maravillosa... Os aconsejo practicar a desaparecer de esos lugares...
by Sonia Behrmann de Maré
"Palabras para Julia", de José Agustín Goytisolo
Hace unos días, mi amigo Gabi que se encuentra paseando los bosques de la maravillosa República Checa, me escribió un email recomendándome el poeta José Agustin Goytisolo.
Pues bien, después de varias semanas, aquí estoy... compartiendo con vosotr@s una pieza de este gran poeta, "Palabras para Julia".
Me ha encantado la recomendación de Gabi (Gabi es un ave rara con gran sensibilidad, aunque aparente lo contrario), y eso que yo no soy de mucha poesía.
José Agustín Goytisolo escribió este poema para su hija Julia (ambos en la foto de arriba), cuando esta tenía solamente siete años.
Julia lleva ese nombre por deseo de su abuelo paterno pues era el nombre de su esposa, Julia Gay, cuya muerte, acaecida en Barcelona durante un bombardeo de la aviación italiana, sumió en el más profundo dolor a la familia.
Por eso Goytisolo es un gran poeta intimista que se revela en sus versos familiares: la madre muerta, la mujer en cuyos brazos quisiera morir, la hija a la que ha de enseñar a vivir a pesar de su propio escepticismo:
Tendrás amor
Tendrás amigos,
Escrito sin comas, parece que José Agustin quisiera entregarle a su hija el legado de su propia experiencia; esta es la herencia más apreciada que puede ofrecerle, para que ella, Julia, sepa orientarse en el arduo camino de la vida.
Aquí lo tenéis:
PALABRAS PARA JULIA
Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable.
Hija mía es mejor vivir
con la alegría de los hombres
que llorar ante el muro ciego.
Te sentirás acorralada
te sentirás perdida y sola
tal vez querrás no haber nacido.
Yo sé muy bien que te dirán
que la vida no tiene objeto
que es un asunto desgraciado.
Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.
Un hombre solo una mujer
así tomados de uno en uno
son como polvo no son nada.
Pero yo cuando te hablo a ti
cuando te escribo estas palabras
pienso también en otros hombres.
Tu destino está en los demás
tu futuro es tu propia vida
tu dignidad es la de todos.
Otros esperan que resistas
que les ayude tu alegría
tu canción entre sus canciones
Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.
Nunca te entregues ni te apartes
junto al camino nunca digas
no puedo más y aquí me quedo.
La vida es bella tú verás
como a pesar de los pesares
tendrás amor tendrás amigos.
Por lo demás no hay elección
y este mundo tal como es
será todo tu patrimonio.
Perdóname no sé decirte
nada más pero tú comprende
que yo aún estoy en el camino.
Y siempre siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.
De Algo sucede, 1968.
Yo, se las dedico a mi querida hija Laura.
by Sonia Behrmann de Maré
Iron, no es buena idea...
Iron, no es buena idea viajar contigo. Te lo voy a intentar explicar, mi más querido fiel amigo.
Viajar, dicen algunos eruditos, es otra cosa: “Deja tu casa. Ve solo. Viaja ligero . Lleva un mapa. Ve por tierra. Cruza a pie la frontera. Escribe un diario. Lee una novela sin relación con el lugar en el que estés. Evita usar el móvil. Haz algún amigo". Pero Iron, a la mierda estos filósofos.
Un perro -como tú eres, Iron- es una carga, una molestia, un lastre de plomo en los calcetines de la deseada calidad de vida, que algunos se han encargado de definir como la ansiada y perfecta vida, y por supuesto, convencernos que la vida debería ser así.
Viajar con un perro no puede ser una buena idea. No lo es. Y menos en este país atestado de paletos e indeseables; de algunos hosteleros con borlas y restaurantes mediocres que te tratan como a un criminal.
Atado en la puerta, y gracias... o atado a la silla de una terraza al sol.
No es buena idea, en fin, planificar unas placenteras vacaciones con un perro que lo hará todo más difícil, más incómodo, menos “disfruta de unos días inolvidables” que es el claim de las vacaciones de El Corte Inglés. Donde, por cierto, no puedo entrar tampoco contigo, Iron.
No es buena idea tragar con las caras de los imbéciles de turno a la hora del desayuno en una terraza de cualquier cafetería, ni esa actitud de que me están haciendo un favor al no protestar porque estoy sentada con mi perro cerca de su mesa.
No es buena idea (no puede serlo) levantarme cada mañana a pasearte, planificar cada ruta en torno a ti y hablar sola por casa: “¿Iron, Vienes o qué? ¿Qué te pasa hoy, Iron ?”
No es buena idea ir de bares asomando la cabeza como un presidiario “¿Puede entrar?” en un país (este, el nuestro) en el que la legislación al respecto parece la de una república bananera. Un ejemplo : mientras que Madrid, Barcelona y Gijón dejan la decisión en manos del dueño del local, otros municipios, como es el caso de Cádiz o Valencia, tienen prohibida por norma la entrada de perros como tú, Iron, en sus restaurantes.
No es buena idea, me dicen -me insisten- tener que limpiar vómitos en el coche, recoger tu caca en la calle, y de tantos pelos que sueltas en casa, en el coche, allá por dónde pasas.
No es buena idea, dicen.
Pero ya ven, cuando cuando llego a casa tras un día de mierda y cuatro reuniones con gente estresada y sus “buenas ideas”, es mi perro, tú... mi querido Iron, quién siempre se alegra como si hubieran pasado mil años desde nuestra último encuentro -nos vimos esta mañana-, es él quien no se esconde, quien me come a besos, quien da calor a la palabra “hogar”.
Es él a quien nunca le dura un cabreo más que dos achuchones, quien da sentido al despertador y las decepciones. Tú sabes cuáles, Iron.
No es una buena idea, en fin, vivir. Estar vivo. Llevar una carga. Pagar la cuenta. Ser fiel. Darlo todo por otro ser vivo.
Sufrir ante cada despedida. Vivir desarmado. Querer hasta que duela.
No puede serlo.
by Sonia Behrmann de Maré

Michael Ende... "La historia interminable"
"Me gustaría saber", se dijo,
"qué pasa realmente en un libro cuando está cerrado.
Naturalmente, dentro hay solo letras impresas sobre el papel, pero sin embargo...
Algo debe de pasar, porque cuando lo abro aparece de pronto una historia entera.
Dentro hay personas que no conozco todavía, y todas las aventuras, hazañas y peleas posibles...
y a veces se producen tormentas en el mar o se llega a países o ciudades exóticos.
Todo eso está en el libro de algún modo.
Para vivirlo hay que leerlo, eso está claro.
Pero está dentro ya antes.
Me gustaría saber de qué modo."
La Historia Interminable me emocionó de niña y me sigue emocionando hoy en día.
by Sonia Behrmann de Maré
El ancestral Pote de Castañas de Asturias
Llegamos a la zona del Parque Natural de Ubiñes, en Asturias. Haciendo una parada para comer, en un pequeño pueblecito, Bárzana de Quirós, nos encontramos con un lugar excepcional, sencillo, para comer una comida casera excelente, el lugar se llama Casa Jamallo. Allí nos recomendaron probar el ancestral guiso "Pote de Castañas".
El pote es un plato de la cocina más tradicional que hay, que se elabora a fuego lento, y preferiblemente en una vieja cocina.
Hasta la llegada de la patata, procedente de América, la castaña formaba parte fundamental de la dieta del Norte de España, tanto en guisos como en postres. Los potes asturianos se hacían con castañas y nabos fundamentalmente.
Por suerte, este guiso ancestral, popular en la Asturias rural, no ha llegado a desaparecer y se puede seguir encontrando muy de vez en cuando.
Sencillamente, espectacular.
by Sonia Behrmann de Maré
El tesoro de Saturargues (Francia)... El chef Manuel Maury y su maravillosa Casa Rural "L'Escampe"
Tan sólo dos días antes de comenzar las vacaciones de Semana Santa, mi marido y yo comenzamos a buscar un lugar tranquilo dónde estar en la zona del Sur de Francia, en La Camargue. Llegamos, por casualidad, a través de Google Maps, al pequeño pueblo de Saturargues... y concretamente encontramos el tesoro allí escondido: L'Escampe.
Al llegar, nos encontramos con una Casa de pueblo cuya fachada pasa desapercibida, pero al abrir la puerta, de repente... Magia!! Abrió la puerta sonriente y cercano el Chef Manuel Maury, propietario de L'Escampe, y nos adentramos en su casa, llena de detalles y muy bien decorada. El corazón de la casa nada más entrar... su cocina... tal cual la cocina de Ratatouille.
La estancia ha sido maravillosa, en una habitación preciosa, de techos altos, abuhardillada, y con una cama increíblemente grande y muy cómoda.
Nosotros desayunamos y cenamos todos los días allí. No hay carta... Manuel nos sorprende con cada cena de altísima calidad, que es el resultado de su experiencia como chef personal de grandes personalidades a lo largo de todo el mundo. Manuel Maury cuida cada detalle de la casa, con delicadeza y gran esmero.
Sin duda, es un lugar al que ir. Un sitio que puede pasar desapercibido, como los grandes tesoros, que son encontrados dónde menos lo esperas y cuándo menos lo esperas.
by Sonia Behrmann de Maré





"Los desastres de la guerra", según Goya
Con todo lo que estamos viviendo ahora en Europa, con la guerra de Ucrania, quiero traer al recuerdo una gran obra de Goya. Pocas obras tan brutales, tan sumamente modernas, realizó Goya como estos "desastres de la guerra".
Si en los "Caprichos" era el mundo ilustrado (o su crítica, nunca llegaremos a saberlo) o en sus "Disparates" el mundo presurrealista de las pesadillas y los ensueños, en sus "Desastres de la Guerra", Goya actúa como un verdadero reportero de guerra que recoge en instantáneas las atrocidades de esta guerra que era mucho más que una guerra de liberación.
Con una maestría técnica totalmente conseguida (y en la que constantemente investiga sobre encuadres, puntos de vista, composiciones, gradaciones de negros y blancos...) nos encontramos a un Goya obsesionado por el dolor y la violencia que no son justificados por nada.
Y es que ni franceses ni españoles tienen el monopolio de la verdad, y de tenerlo lo perderían por el uso atroz de las armas, por el terrible sentimiento de odio que inspira sus actos.
Y esto es lo verdaderamente moderno. Goya no toma partido por un bando, sino por una idea, la de la paz, la del rechazo frontal a todo tipo de violencia, venga de donde venga (verdaderamente, el Goya más ilustrado).
Para que no quepan dudas de ello, las situaciones se suelen repetir convirtiéndose el ejército francés (o los guerrilleros españoles) en víctimas o verdugos, según la estampa.
En esto va mucho más allá de los cuadros de guerra, abriendo un camino terriblemente valiente en donde la imagen se convierte en denuncia (y no sólo de un acontecimiento) sino de todo el mundo de brutalidades del que es capaz el ser humano.
Y para resaltar, la última estampa de las nueve que he colocado en la imagen de arriba (Tristes presentimientos de lo que ha de venir), una curiosa forma de recoger una imagen religiosa (El Cristo en el Huerto de los Olivos) para volverla laica y profundamente humana (como tantas veces realizará Picasso, como en su propio Guernica que tanto tiene que ver con estas estampas).
by Sonia Behrmann de Maré
El amor... según Paulo Coelho
Estas son algunas de las frases que resumen la manera de ver la vida de Paulo Coelho, especialmente en el amor. Espero que os gusten:
No digo que el amor siempre te lleve al cielo. Tu vida se puede convertir en una pesadilla. Pero dicho esto, merece la pena tomar el riesgo.
Todo está permitido, menos interrumpir una manifestación de amor.
Cuando amamos, siempre luchamos por ser mejor de lo que somos. Cuando luchamos por ser mejor de lo que somos, todo alrededor de nosotros se vuelve algo mejor.
El amor más fuerte es aquel que puede mostrar su fragilidad.
¿Cómo entra la luz en una persona? Si la puerta del amor está abierta.
El amor se descubre a través de la práctica de amar y no de las palabras.
El sabio es sabio porque ama, el loco es loco porque cree entender el amor.
Acumular amor significa acumular suerte, acumular odio significa acumular calamidad.
Quien ama esperando una recompensa está perdiendo el tiempo.
El amor jamás separará al hombre de su leyenda personal.
Esto es la libertad: sentir lo que el corazón desea, independientemente de la opinión de otros.
Dile a tu corazón que el miedo de sufrir es peor que el miedo en sí mismo. Y ningún corazón ha sufrido al ir en búsqueda de su sueño.
El amor es una trampa. Cuando aparece solo vemos sus luces, no sus sombras.
Uno es amado porque uno es amado. No hay razón necesaria para amar.
Nadie pierde a nadie porque nadie posee a nadie.
No permitas que tu mente le diga a tu corazón qué debe hacer.
Ciertas cosas de la vida solo deben ser experimentadas, y nunca explicadas. El amor es una de ellas.
¿Creéis que así será el amor?.
by Sonia Behrmann de Maré

Seguridad es libertad. No se puede sacrificar una por la otra
Muchísimas veces, nos esforzamos por conseguir cierto grado de seguridad, y cada uno de nosotros buscamos protección de los riesgos que nos preocupan.
Recurrir al Estado en búsqueda de seguridad, sin embargo, conlleva a la pérdida de libertad.
Es de todos conocida la advertencia de Benjamin Franklin, “aquellos que renunciarían a una libertad esencial, para conseguir un poco de seguridad momentánea, no merecen ni libertad ni seguridad”.
Roderick T. Long apunta que el “equilibrio” comúnmente buscado es una trampa: “no puedes renunciar a la libertad por seguridad porque son exactamente la misma cosa”.
Para proteger la libertad hay que valorar la privacidad; sin dejarse engañar y menos por quienes gobiernan. Un caso claro de la obsesión de nuestros políticos por aumentar su control lo encontramos en la progresiva restricción del uso de dinero en efectivo.
Se suele argumentar que con ello se persigue prevenir el fraude, cuando hace decenios que los delincuentes de verdad no acarrean dinero físico, sino que lo mueven mediante monedas virtuales o transferencias a paraísos fiscales.
Será temible el día en que nos obliguen a que todos los pagos se realicen electrónicamente. Entonces se podrá saber tanto de cada ciudadano que quien controle esa información poseerá un poder absoluto.
Y bajo este ejemplo del dinero físico, todo lo demás, y ahora más que nunca, hasta nuestros propios datos más sensibles, como es la salud y nuestro derecho a elegir bajo nuestra propia piel. Ahora, el tener capacidad de elegir, de decir que no, es calificado como egoísmo o ser insolidario. ¿Hasta dónde estamos dispuestos a seguir siendo manipulados?
El Estado ya se quiere hacer dueño de nuestra propia piel y nuestros hijos.
NO AL ABUSO. SI A LA LIBERTAD.
by Sonia Behrmann de Maré
Iron y Cristian... Cristian y Iron
Es maravilloso poder ser testigo de cómo crecen nuestros hijos, y además poder compartir momentos inolvidables que se quedan en nuestra retina. Iron, nuestro pastor alemán, es un animal centrado, estable, bueno, y un gran protector de cada uno de nosotros. Esta foto es fiel reflejo de la relación entre Iron y Cristian. Cristian, su iPad en mano, y al lado de Iron, cabeza con cabeza, con un cariño más que evidente.
Cuando los niños establecen un vínculo de apego con los perros, estos pueden convertirse en sus compañeros de juegos e incluso en sus confidentes. Iron fomenta el equilibrio emocional, reduce estados como la ansiedad. De hecho, la mayoría de los niños hablan con sus mascotas porque creen que estas comprenden lo que sienten.
La convivencia con una mascota también desarrolla una conducta más responsable en los niños, sobre todo cuando se dan cuenta de que el perro depende de los cuidados de la familia para sobrevivir. El niño es más consciente del impacto de sus acciones sobre el bienestar del animal, pues percibe que este responde de manera positiva a los cuidados y el afecto que recibe.
Esa relación también sentará las bases para el amor y el respeto por los animales y la naturaleza.
by Sonia Behrmann de Maré

Tu Azul No es mi Azul, o cómo la Percepción nos da una lección de empatía
Una vez que nacemos en el mundo, es sencillo observar que todos somos diferentes. Algunas personas como los mellizos pueden verse similares. Sin embargo nadie es exactamente igual. Todos tenemos manos, pies y un par de ojos y éstos pueden ser muy diferentes en cada individuo. Pero, ¿cuándo se trata de nuestros ojos y ver el color, existen también diferencias? ¿Será que tú azul es diferente a mi azul?
A esta pregunta, la respuesta es que definitivamente es posible que veamos los colores diferente que los demás. Psicológicamente es difícil de descifrar dado que nombramos los colores de los objetos y cosas por el mismo nombre aunque no podamos verificar que son el mismo color. Lo que para alguien es “rojo” puede tener diferentes propiedades percibidas que un objeto que otra persona identifica como “rojo”. Los fotoreceptores de nuestra retina pueden variar en sensibilidad. Para algunos, pudieran ser más sensibles a un tipo de longitud de onda y para otros en otra. Una diferencia puede de solo 4 nanómetros puede afectar el qué tan rojo o naranja se perciba un objeto.
De muchas maneras, el color puede ser descrito como “una sensación privada” en el sentido que cada persona crea su propia percepción del color basándose en su experiencia. Podemos detectar los colores como uno solo e irlos diferenciando a través de objetos y cosas. Sin embargo, no existe garantía de que estemos viendo los mismos tonos con la misma intensidad. Con todo, somos capaces de relacionarnos unos con los otros tomando como base cómo nos sentimos respecto a un color o por qué nos sentimos atraídos a otros colores. La percepción del color no es algo sencillo de definir, pero, es un hecho que podemos compartir la experiencia del color con otras personas.
Aunque la forma de verlo sea diferente, para todos, el cielo sigue siendo “azul”.
by Sonia Behrmann de Maré
Mientras tú sufrías,
¿Quién te tendió la mano?
Quiero compartir con vosotros unas palabras, que hace pocos días, escribió la psicóloga Alejandra Vallejo Nágera en sus redes sociales, que merece la pena que leáis y que vosotros también podáis compartir con más gente, que nos invita a la reflexión a todos y cada uno de nosotros.
"Cuando alguien comparte conmigo sus traumas, momentos oscuros. crisis, traiciones, ruinas, indefensiones, vulnerabilidades, bloqueos, etc. siempre pregunto lo mismo:
-¿Quién estuvo ahí para ti?-.
Sin embargo, que fácil lo olvidas cuando comienza tu recuperación. Que poco lo agradeces.
Y, sobre todo, que fácil resulta pensar que esa persona puede con todo y que nada te es posible hacer por ella .
Hay que ver cuánta atención y memoria prestamos a nuestros culebrones del pasado y qué fácilmente olvidamos que, gracias a una persona en particular, donde antes hubo herida ahora ya hay cicatriz. Donde antes hubo prisión ahora hay cielo. Donde antes estabas hundid@ y rot@ ahora caminas con dignidad".
Simplemente, me parece una reflexión maravillosa de Alejandra Vallejo Nágera.
by Sonia Behrmann de Maré

¿Sabes por qué enfermamos?
by Sonia de Maré
Después de leer bastantes historias, artículos de prensa, vivir día a día, muchos días siendo muy complicados y otros dónde brilla el sol... me voy a atrever a decir por qué creo que enfermamos:
1. Por reprimir las emociones.
2. Por guardar rencor y no perdonar.
3. Por no saber soltar a tiempo.

4. Por rodearnos de personas tóxicas y "vampiros de energía".
5. Por renunciar a nuestros sueños.
6. Por vivir pensando en el pasado.
7. Por no perder perdón cuando nos equivocamos.
8. Por no perdonarnos a nosotros mismos.
9. Por no saber decir "NO".

Aceite de ajo al romero, casero y muy fácil de hacer
Bueno, primero que nada, explicaros que este aceite es muy fácil de hacer. Poner aceite virgen extra, cuatro dientes de ajo cortados por la mitad y tres ramitas de romero. Este aceite, además que está buenísimo, es sanísimo.
Os cuento las propiedades que tiene...
A las increíbles propiedades del aceite de oliva fuente de ácidos grasos mono insaturados unimos las del ajo y el romero. Los ajos son conocidos desde hace miles de años, se han encontrado referencias sobre el uso de los ajos en la época sumeria 3500 años a. C. Los ajos se han usado en la medicina tradicional de muchos países por sus propiedades bactericidas y antisépticas.
El ajo tiene un alto contenido de azufre lo que le otorga propiedades antibióticas, ayudando a fortalecer el sistema inmunológico. El ajo también se usa para la curación de pequeñas heridas y verrugas en la piel, un remedio casero que todavía se sigue usando.
El ajo al igual que la cebolla es beneficioso como remedio natural en procesos gripales. Tomar perlas de ajo, por ejemplo (si no quieres tomar ajo crudo) o infusiones con ajo, alivia los síntomas de la gripe.
Espero que lo hagáis y os ayude a manteneros san@s!
by Sonia Behrmann de Maré



Fondue, para disfrutar en familia
En casa, tenemos como costumbre, que el día de cumpleaños de cada uno de nosotros, el "cumpleañero" elija qué quiere cenar. Ayer, día 25 de febrero, Sven, mi marido, eligió fondue... y la verdad es que es un acierto, ya que la Fondue es el tipo de comida que combina con más gente alrededor de la mesa. Cada uno debe preparar una salsa distinta, y entonces dejar volar la imaginación.
Nosotros ayer preparamos las siguientes salsas: salsa chimichurri, salsa verde, salsa roquefort, mayonesa, salsa fresca de cebollino y salsa de arándanos.
Importante: que la carne sea buena, de calidad.
by Sonia Behrmann de Maré

Boxeo sin contacto
Quiero compartir con todos vosotr@s, lo que para mi ha sido un gran descubrimiento... el boxeo sin contacto.
Tanto mis hijos Laura y Cristian, como yo, estamos recibiendo clases de esta disciplina deportiva, y en contra de lo que pensamos del boxeo, tiene múltiples beneficios...
Practicar boxeo aporta buenos resultados a nivel anaeróbico, mejorando la resistencia y la fuerza durante el entrenamiento. Además, aumenta la velocidad de cada movimiento, mejorando también los reflejos, debido a que hay que saber defenderse a la vez que se está luchando.
Todos los músculos del cuerpo entran en acción cuando se practica este deporte, de ahí que se esté convirtiendo en una disciplina de moda en la actualidad. Asimismo, esta actividad física es ideal para liberar tensiones y deshacerse del estrés diario. El cuerpo trabaja a un alto grado de intensidad durante toda la sesión, por lo que se logra mejorar los niveles de ansiedad.
Los expertos en salud deportiva aseguran que durante una sesión de boxeo se pueden quemar cerca de 1000 calorías de media. Esto ocurre por la combinación de ejercicios que suelen llevarse a cabo y la complicidad que se exige durante su práctica. Realizar boxeo colabora directamente con el sistema cardiovascular, favoreciendo al corazón y mejorando la capacidad pulmonar de los adictos a este deporte.
Nuestro entrenador es Eduardo Marín... espectacular su capacidad con los niños y conmigo también... que soy realmente patosa.
by Sonia Behrmann de Maré

El fantástico cartel de un hotel asturiano para explicar por qué admiten perros
Cada vez son más hoteles que admiten mascotas, como por ejemplo, los perros. Entre ellos están los apartamentos Monterodiles en la ciudad de Villaviciosa, en Asturias.
La filosofía del hotel se resume en un cartel que tienen en su recepción. A mi me parece maravilloso... ¿a vosotros?
by Sonia Behrmann de Maré
La mantequilla de hierbas hecha por Sven
Me encanta la mantequilla de hierbas hecha por mi marido Sven.
Es fácil!!! Coge mantequilla, luego échale semillas y hierbas a tu gusto, mézclalas!!!
El resultado es espectacular, fácil y rápido. No apto para dieta!!
by Sonia Behrmann de Maré
La paella: el plato valenciano por excelencia. El plato de mi tierra
En mi tierra, en Valencia, la tradición es reunirnos los domingos y comer una buena paella hecha a leña junto a nuestra familia. La foto que veis, es de una paella hecha por mi buen amigo, Agustín.
La paella tradicional está hecha con carne de pollo y conejo. El secreto está en el sofrito con buen aceite de oliva, dónde sofreímos el pollo, el conejo, las judías, las alcachofas y los caracoles, además del garrofó.
Os adjunto el enlace de una buena receta de la paella valenciana, para que podáis intentarlo en casa. Si es la primera vez que la vais a hacer, no la hagáis con leña, sino con fuego tradicional a gas, ya que cocinarla a la leña, requiere experiencia con el control de la leña y el fuego.
by Sonia Behrmann de Maré